Plat au four (patatas a la panadera)

Ingredientes: (Fácil – T: 1h 30′ o un poco más)

  • Patatas, peladas, limpias y laminadas más gordas que para tortilla (1 ó 2 por comensal)
  • Grasa de cordero de la parte del riñon o en su defecto trozos grasos de falda o pecho
  • 1 diente de ajo, sal y pimienta y un chorrito de aceite
Preparación:
  1. Restregamos el ajo por el fondo y las paredes de una cazuela plana de hornear (de aluminio, acero inoxidable o barro)
  2. Incorporamos las patatas. Salpimentamos generosamente y regamos con el aceite. Con las manos mezclamos bien hasta que las patatas se hayan impregando bien del aceite. Igualamos, formando una buena capa de patatas.
  3. Repartimos por encima los trozos de grasa previamente salpimentados.
  4. Introducimos la cazuela en el horno precalentado a 190º y cubrimos bien las patatas con agua hirviendo. Proseguimos la cocción durante casi hora y media o hasta que el agua se haya absorbido casi por completo sin que las patatas estén secas.
  5. Servimos inmediatamente como guarnición de carne asada, a la plancha o a la brasa; o sencillamente acompañadas de una ensalada verde perfumada ligeramente al ajo.

NOTAS:

  • En esta receta la calidad de las patatas es fundamental. Debe escogerse la variedad de guisar, y no de freír, ya que en el transcurso de la cocción se van deshaciendo, quedando al final melosas  pero con una capa superior tostada. Se funden en la boca y quedan con una textura aterciopelada.
  • La grasa de cordero es obligatoria, cualquier otra alternativa cerdo, ternera, jamón, bacon, no mejora en absoluto el plato.
  • La grasa debe ser grasa, o lo más parecido posible, los trozos magros están desaconsejados.
  • El plato es francamente delicioso. Para los que tengan un poco de aprensión en utilizar la grasa de cordero quiero tranquilizarles, al final la grasa desaparece totalmente quedando fundida y trabada con las patatas a las que confiere su aroma. Los trozos iniciales de grasa quedan reducidos a pequeños torreznos crujientes sobre las patatas que podemos fácilmente degustar o evitar.
  • Si queremos darle al guiso un toque aromático podemos incorporar dos o tres hojas de laurel (al gusto)
  • Si no queremos pringarnos los dedos restregando el ajo, lo podemos incorporar entero a las patatas.
  • Si vemos que las patatas se resecan y aún no están a punto podemos añadir un vasito de agua hirviendo a la cazuela. Por contra si ya están listas y sigue quedando mucho caldo hay que proseguir la cocción hasta que reduzca bastante. Ni lo uno ni lo otro altera en lo más mínimo la calidad del plato
  • Si las patatas son de calidad, la mejor manera de degustar este plato es con una simple ensalada verde perfumada al ajo

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