Pollo trufado

  


 Ingredientes: (Fácil – T: menos de 2h)

  • un pollo campero, entero, limpio y listo para asar
  • una trufa de buen tamaño
  • una cebolla 
  • aceite, sal, pimienta recién molida, un chorrito coñac -o similar- agua
Preparación:

  • Un día antes del asado, limpiamos meticulosamente la trufa y la laminamos.

  • Vamos introduciendo las láminas de trufa entre la piel -procurando no romperla- y la carne del pollo. Las láminas deben repartirse generosamente sobre todo por la pechuga y los muslos del pollo.
  • Los trocitos de trufa que no hayamos podido aprovechar y las láminas que hayan sobrado las introduciremos en la cavidad torácica del pollo, previamente salpimentada y regada con un chorrito de aceite y coñac
  • Enrollamos el pollo con plástico alimentario, lo envolvemos herméticamente y lo guardamos en la nevera hasta su utilización
  • Sacamos el pollo de la nevera, le quitamos el plástico y lo colocamos en una fuente de hornear adecuada junto  con una cebolla pelada partida en cuartos. 
  •  Lo salpimentamos generosamente  y lo regamos bien por toda su superficie con  el aceite, acabando con  un chorrito de agua y coñac.
  • Introducimos la bandeja en el horno, precalentado a 180º, y preparamos el asado en hora y media o hasta que la piel del pollo adquiera un bonito color dorado y crujiente.
  • De vez en cuando podemos abrir el horno y darle la vuelta al pollo para que se tueste uniformemente por ambos lados. Y también podemos, con ayuda de una cuchara, regar el pollo con los jugos de su cocción.
  • Una vez el pollo esté asado, conviene dejarlo reposar unos minutos en el horno entreabierto y apagado para que la carne se asiente.
  • Trinchamos el pollo justo en el momento de servir, en la bandeja de asar para así recuperar todos los jugos de la cocción y conseguir un buen fondo de salsa.
  • Servimos el pollo acompañado de guarnición: arroz blanco, champiñones, verduras, etc. y la salsa del asado en salsera aparte.

NOTAS: 
  • Con la carcasa del pollo, los trozos menores que generalmente sobran, unas verduras y un hueso de jamón se puede confeccionar, en una olla exprés, un caldo básico muy sabroso y ligero que puede servir para elaborar un consomé o cualquier tipo de sopa al gusto.
  • Con los restos de pollo, una ensalada verde, pepinillos encurtidos y una mayonesa a la mostaza podemos elaborar un plato combinado frío muy refrescante.
  • La salsa que ha sobrado, previamente colada para clarificarla, sirve para aderezar cualquier tipo de pasta, o verduras al vapor. Ideal para una cena.
  • Como podéis observar se han reducido al mínimo los ingredientes de la receta con el fin de dejarle a la trufa todo el protagonismo. No conviene, pues, aromatizar el pollo con ajo, hierbas provenzales, laurel, u otros ingredientes que enmascaren el aroma de la trufa.
  • El envolver herméticamente el pollo en plástico alimentario consigue que el aroma de la trufa impregne profundamente la carne del pollo y potencie su sabor. Conviene no saltarse este punto.
  • Las trufas frescas son muy caras y difíciles de conseguir, así que si alguna se os pone a tiro no lo dudéis, lanzaros a por ella.
  • Las láminas asadas de trufa acompañadas de trocitos de piel crujiente de pollo constituyen un bocado exquisito, único y digno de los paladares más exigentes.

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